En
la medida en que nos adentramos más al siglo XXI, tal parece que dejamos atrás aquel
mundo que se regía única y extrictamente por las leyes de la física y avanzamos
hacia una dimensión dentro de la cual a muchos todavía no parece convencer si
es real o volvieron al tiempo cuando aún niños, hace veinte años atrás, la
tecnología disponible a todos ahora, era entonces solo un efecto visual que Hollywood
proyectaba con su magia en la pantalla del cine. Muchos de los que nacimos,
crecimos y estudiamos justo antes de la revolución tecnológica, lo llamabamos
ciencia ficción, hoy día, para nuestro asombro, la dimesión de lo ficticio y la
dimension de lo real se han entrecruzado.
Uno
de los fenómenos que han surgido a raiz de los avances tecnológicos, es el
desarrollo de diversas y prolíferas comunidades virtuales. Entre ellas, y como
propósito de esta reflexión, se encuentran las comunidades virtuales del
aprendizaje (CVA). Las CVA en palabras de Silvio (2001), “son redes dinámicas
para la interacción y conductoras del aprendizaje mediante la potenciación de
sus miembros como gerentes del conocimiento.” Entre aquellos que todavía no
podemos acaparar de manera cognitiva e intelectual, la totalidad de la magnitud
del alcance de la revolución tecnológica, nos parece inverosímil, que el desafío
de la tecnología ante las leyes de la física, haya llegado al punto de hacer
transparentes las distancias geográficas, burlando así el afán milenario del
hombre “civilizado” de poner un muro de contención que mantenga aquellos que
para él son “el otro”, fuera de su territorio, muro de contención conocido por
siglos como fronteras. Mas increíble ha sido el desafío y logro de la
tecnología, a través de las comunidades virtuales, éstas no tan solo se limitan
a burlar los espacios geográficos de este mundo, sino que transcienden en este
objetivo, al crear una comunidad, en todo el sentido de la palabra, que toma
lugar, no en un espacio real o físico, sino en una dimensión virtual.
Asimismo,
las comunidades virtuales de aprendizaje han impulsado cambios revolucionarios que
transcienden los paradigmas tradicionales de la educación superior y la educación
a distancia. En adición a crear una apertura global de la educación superior,
las comunidades virtuales han fomentado un sistema de educación en el que se
asignan nuevos roles activos a todos sus miembros (estudiantes, profesores y
personal de apoyo), abriendo el paso a la democratización de la educación. Las
CVA, en palabras de Bonilla (2004), “son auténticas comunidades en la cual los
miembros de las mismas, comparten ideas, intereses y preocupaciones, sobre uno
o varios temas; para que las CVA se desarrollen, los estudiantes deben tener un
sentido de democracia y pertenencia hacia las mismas.”
Las
CVA han cambiado la manera tradicional de enseñar y de aprender. Por
ejemplo, a diferencia de la participación que toma lugar en un curso
presencial, donde tradicionalmente sucede que los estudiantes mas dinámicos
pueden tomar ventaja del hecho de que sus compañeros mas tímidos se acobardan
al momento pedir turno para participar, la dinámica que existe en una CVA está
sostenidad sobre la democracia. Dentro de una comunidad virtual del aprendizaje
no se tiene que esperar por un turno para participar, sino que participar se
puede hacer en el momento en que se desea, como resultado, el estudiante se
siente animado a participar porque entre otros factores, su participación es
importante para el éxito de la CVA y sus miembros. Es indispensable para el proceso
de aprendizaje, que todos los miembros aporten sus conocimientos y experiencias
en la discusión que se lleva a cabo en la comunidad virtual de aprendizaje a la
que pertenece.